Así llegamos a Svolvær, la ciudad más grande de las Lofoten pero sin ningún atractivo turístico, aprovechamos para ir al supermercado y aparcar en una calle cercana al centro donde tras un barrido de wifi encontramos conexión. Nunca os hemos explicado en que consiste una barrido de wifi, así que ya ha llegado el momento: Irene se sitúa en el comedor y Javi va conduciendo lentamente parando en diferentes lugares hasta que encontramos algún amable vecino que tiene la conexión abierta.
Al día siguiente emprendíamos ruta para afrontar esta segunda parte de las islas Lofoten. En esta zona las islas son mucho más anchas lo que hace que el contraste mar-montaña no sea tan espectacular y puedas encontrar zonas mucho más llanas dedicadas a la agricultura y la ganadería, inexistentes en la zona sur, además en los pueblos no sueles encontrar multitud de rorbuer y en su defecto hay casas normales donde habitan los isleños.
Dejando esta pequeña y bonita isla continuamos la ruta por la de mayor tamaño y situada más al oeste, Vestvågøy, y tras recorrer unos kilómetros paramos a comer en un pueblo pesquero fantasma.
Suponemos que en algún momento recobraría la vida pero cuando nosotros fuimos estaba bien muerto.
Continuamos con la ruta y de repente Furguiburi volvió a darnos un susto parecido al que meses atrás ocurrió en Francia, de repente el tan inteligente ordenador de abordo nos dijo de malas maneras que necesitaba una revisión del motor! Pero como la última vez que lo dijo fue parar un rato y desaparecer el mensaje de error pues decidimos ignorarlo y continuar ruta hacia Eggum, pequeño pueblo situado a los pies de una alta montaña en una de las puntas de la isla y donde hay una zona habilitada dento del parque natural donde se puede pernoctar.
Esta misma idea se repite a lo largo de todos los pueblos de la costa norte de esta isla, suponemos que es debido a que es un buen lugar donde ver el sol de media noche, nosotros vimos las nubes de media noche!
Ya sabíamos que esta zona era de pago pero al llegar vimos un cartel que comentaba que las autocaravanas debían pagar en el bar situado al lado de la zona de aparcamiento, al llegar al bar había un cartel que nos daba la bienvenida en junio de 2012 y la verdad, no tenemos ninguna prisa, pero esperar casi un año para pagar... así que pasamos la noche gratis!
Al día siguiente, como Furguiburi ya se había curado, aprovechamos para hacer el sendero que une Eggum con Unstad pero tras recorrer unos kilómetros compartiendo camino con más cacas de oveja que piedras decidimos dar media vuelta pues el peligro de lombardeamiento estaba presente (para los nuevos lectores: el arte del lombardeamiento consiste en revolcarse en diferentes superficies con el propósito de rascarse o impregnarse de algún olor, en entradas anteriores hay vídeos explicativos).
Durante el camino pudimos ver una de las esculturas presentes en muchos de los panfletos de información de las islas. Esta es una cara que tiene la peculiaridad que dependiendo de el lado por el que la mires está del derecho o del revés. Otra de las curiosidades de la zona es que allí se encuentra la estación "Borga", una de las primeras estaciones de radar del norte de Europa construida en piedra por los Alemanes durante la segunda guerra mundial.
Reemprendimos ruta pasando por el pueblecito de Unstad y llegando finalmente a la maravillosa playa de Utakleiv, lugar recomendado por nuestros amigos canarios y uno de los más bonitos de las islas. Allí pasamos un par de días disfrutando de la tranquilidad del lugar, paseando por sus maravillosas playas de arena blanca y agua cristalina y pudiendo hacer espectaculares fotos a la puesta de sol.
Mortsund |
Nuestra primera parada fue en el pueblo pesquero de Mortsund el cual seguía la dinámica de los pueblos vistos en la zona sur de la isla, casas de tonos rojizos situadas encima del mar con pasarelas de madera uniéndolas entre sí pero en este caso si que eran casas o almacenes usados por los lugareños.
De nuevo Furguiburi volvió a mostrar la necesidad de recibir una revisión del motor y ya un poco más asustados decidimos hacer parada en el último lugar que nos quedaba por visitar, Henningsvær, para poder al día siguiente ir a algún taller cercano.
Henningsvær es un curioso pueblo situado en una isla un poco alejada de la principal, pero conectada a ella mediante puentes, el cual tiene la peculiaridad de tener forma de U debido a una entrada de mar. Un bonito lugar donde dar un paseo disfrutando de las montañas como telón de fondo.
Al día siguiente tocó visita a un taller de la zona y tras diagnosticarnos un posible fallo en los inyectores nos recomendaron ir a un taller Fiat en Sortland (en las cercanas islas Vesterålen) así que tuvimos que dejar la zona final de estas islas para la próxima vez que vengamos a este maravilloso país.
Llegamos a Sortland y tras hablar con el mecánico nos dijo que no nos preocupásemos que se trataría de un mal contacto y hasta el día de hoy parece que tenía razón pues no ha vuelto a saltar la lucecita! Y de esta manera empezamos nuestra ruta por las islas Vesterålen!
Precios ferrys:
Skutvik-Svolvær :
Furgo: 295 kr
Adulto: 86 kr
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