Nuestra última parada en Alemania ha sido en la región más norteña del país y fronteriza con Dinamarca, Schleswig- Holstein.
Primero paramos el en pueblo que da nombre a la región Schleswig, situado al final de un fiordo es un pueblo ligado al mar y a la pesca.
El pueblo es encantador, tiene una parte de interior con casas de hace un par de siglos,calles empedradas, una majestuosa iglesia y un paseo muy agradable por el ambiente tranquilo de sus callejuelas.
Por otra parte hay la zona costera, donde se encuentra el puerto deportivo, el paseo marítimo y varias casas con su pequeño embarcadero en el jardín.
El día soleado que nos acompañaba dio pie a poder disfrutar plenamente del ambiente veraniego que se respiraba.
Al día siguiente cogimos una pequeña carretera que bordea la última costa alemana antes de llegar a aguas danesas, el camino fue muy bonito, pasamos varios pueblecitos de pocas casas, muchas vacas y poca gente. Siempre acompañados de campos de un color amarillo precioso!
El pueblo es encantador, tiene una parte de interior con casas de hace un par de siglos,calles empedradas, una majestuosa iglesia y un paseo muy agradable por el ambiente tranquilo de sus callejuelas.
Por otra parte hay la zona costera, donde se encuentra el puerto deportivo, el paseo marítimo y varias casas con su pequeño embarcadero en el jardín.
El día soleado que nos acompañaba dio pie a poder disfrutar plenamente del ambiente veraniego que se respiraba.