lunes, 29 de agosto de 2011

NORUEGA - DE MOLDE A KRISTIANSUND POR LA CARRETERA DEL ATLÁNTICO

Nuestra próxima etapa consistía en recorrer otra de las denominadas carreteras turísticas del país, la famosa carretera del atlántico, una carretera de ocho kilómetros formada por 8 puentes que une mediante el paso por diferentes islotes las islas de Fræna y Averøya pasando por encima del Océano Atlántico.

Sobre dicha carretera habíamos leído diferentes opiniones, gente comentaba que era espectacular, gente que decía que no era para tanto, un artículo en 2006 en el periódico inglés The Guardian que decía que era el mejor viaje por carretera del mundo, así que tras tantas opiniones dispares teníamos que ir y así poder dar la nuestra.

Como ya sabéis vamos llevando el viaje a un ritmo muy tranquilo, pues la prisa no es nuestro compañero, tal y como se dice en los países árabes "prisa mata amigo", así que planteamos recorrer un poco toda la zona cercana a dicha  carretera.

Primero tras dejas Ålesund nos dirigimos hacía Molde, la principal ciudad de la isla de Fræna, conocida como la ciudad de la rosas pues en sus calles puedes encontrar muchas zonas decoradas con este tipo de flor y otros elementos que toman como referente esta planta.

La verdad que la ciudad es bastante fea, dimos una vuelta por su calle principal donde se encuentran los diferentes comercios hasta llegar al estadio del Molde fútbol club para luego volver por la zona  cercana al mar donde se encuentra el puerto y un pequeño paseo. Lo más bonito que tiene la ciudad es como en muchas otras el entorno y la mejor manera de disfrutar de este es llegar hasta un mirador que hay a 400 metros de altura en el monte cercano, llamado Verden, y poder disfrutar de la espectacular vista de la ciudad desde arriba, casi mejor que desde abajo!, los múltiples islotes que llenan las aguas del fiordo y los picos nevados que se observan a la lejanía. La verdad que es una buena panorámica, así que aparcamos en un sitio privilegiado de los pocos que tienen fantásticas vistas y aprovechamos para comer allí.





Con el estómago lleno continuamos nuestra ruta por la carretera 664 que rodea toda la isla de Fræna hasta llegar al pueblecito pesquero de Bud. Durante el transcurso de la carretera pudimos disfrutar de un paisaje totalmente distinto al que estábamos acostumbrados, al tratarse de una zona muy próxima al océano todo era más plano, con pequeños matorrales y zonas boscosas y como es evidente vistas al mar pero eso si en este caso con el horizonte como telón de fondo.

El pueblo de Bud nos pareció precioso, con sus pequeñas casas de tonos rojizos estacadas sobre pilares de madera a orillas del mar, su pequeño puerto con los barcos pesqueros típicos del lugar, muy auténtico! Nos recordó al maravilloso Mollösund que habíamos visitado hace ya un tiempo en la costa Sueca.

Tras dar un pequeño paseo continuamos bordeando la isla hasta por fin llegar a la famosa Carretera del Atlántico.

Una vez íbamos atravesando los diversos puentes que conforman la carretera íbamos divisando la mítica curva protagonista en muchas de las postales que vas viendo en las tiendas de souvenirs del país. Esta curva situada al inicio de uno de los puentes tiene una gran pendiente lo que le otorga una forma muy peculiar. Como nos explicó nuestro amigo Magí de Palma de Mallorca, que conocimos hará ya un mes en Odda, el puente tiene esta curva para que no le afecten los temporales marítimos pues como podéis ver en la foto esta rodeado de mar y en caso de temporal las olas podrían llegar a alcanzarlo y dañarlo. El resto de los puentes que forman la carretera son más planos y rectos debido a que a pesar de estar también rodeados de mar tienen frente a ellos varios islotes que rompen las olas en caso de temporal.

Como hemos comentado al principio ya estamos capacitados para poder dar nuestra opinión sobre dicha carretera. La verdad que desde el punto de vista de la ingeniería es una muy  buena construcción, aunque tampoco hay que menospreciar otras construcciones que puedes encontrar a lo largo del país, un túnel de unos 25km, túneles submarinos, varios puentes que unen tierra firme con las islas, puentes que unen las islas entre sí, etc. y todos ellos no gozan del reconocimiento de esta carretera. Desconocemos si el hecho de que tenga "La Curva" lo hace incomparable al resto. Pero bueno dejando la ingeniería para los ingenieros en nuestra opinión hay carreteras muchísimo más bonitas en este país y como ya iremos argumentando a lo largo de la entrada pensamos que es un capítulo totalmente prescindible en un recorrido por Noruega debido al coste que supone y a la poca gracia de los dos principales destinos de la ruta Molde y Kristiansund.

Tras recorrer los 8 km de la carretera llegamos a la isla de Averøya y tomamos una pequeña carretera cercana al mar que la rodea hasta llegar a pueblo de Kvernes, conocido por su Stave Church. Al llegar tan solo vimos una iglesia moderna pero al bajar de Furguiburi y andar un poco pudimos encontrar una curiosa iglesia de madera siguiendo el estilo de las otras que ya hemos ido comentando, la de Heddal y la de Lom pero con la peculiaridad de tener puntales de madera por la parte exterior. Primero pensábamos que era un refuerzo que habían colocado para mantenerla en pie pero tras leer un poco sobre ella vimos que era un tipo concreto de Stave Church en las que los pilares se colocaban exteriormente y en diagonal.


Ya era tarde y decidimos quedarnos a dormir allí al lado. A la mañana siguiente encontramos un par de furgonetas de españoles que venían de visita a la iglesia quienes nos recomendaron que la visitásemos por dentro pues era muy bonita, y como aún no habíamos entrado en ninguna pues les hicimos caso. Fue una buena decisión pues estuvimos solos en el interior, impensable en caso de haber visitado de la Lom, pudiendo disfrutar de las figuras talladas en madera que había repartidas por varios puntos y de los colores que decoraban las paredes. Muy bonita!



Tras pasar bastante rato en el interior, decidimos pasar a visitar la iglesia nueva antes de remprender la ruta. La verdad que esta también era bonita pero incomparable con el encanto de la anterior.

Así continuamos hacía Kristiansund, no sin antes pasar por uno de los túneles submarinos que unen la isla de Averøya con una de las islas dónde se encuentra la ciudad. Tened en cuenta que en este túnel se paga por el vehículo y por los ocupantes que vayan en él, a modo ferry.


Llegamos, aparcamos y fuimos a dar un paseo por la ciudad. Kristiansund esta ubicada sobre tres islas y casi toda la zona costera esta destinada al puerto pesquero, industrial o de recreo cosa que le quita bastante encanto y el resto de la ciudad es rápida de ver pues no tiene ningún atractivo. Lo más destacable de esta zona es un viejo astillero del siglo XIX, denominado Mellemværftet, un poco destartalado donde encuentras restos de algún que otro barco antiguo y un poco de explicación (solo en noruego) de la vida en este astillero años atrás el cual se dedicaba a arreglar los barcos pesqueros que faenaban por esta zona en busca del bacalao.  Hay que destacar que históricamente esta ciudad se basaba en la pesca y el procesado del bacalao.

Siguiendo el paseo llegas a otra de las partes de la ciudad donde se encuentra al museo del bacalao. Lo primero que nos sorprendió es que bacalao se dice igual aquí que en España. Lo segundo que nos impactó fue ver que el principal cartel del museo estaba escrito en español. Pensamos: Tan importantes somos? Pues resulta que si! España y Sur América son los principales importadores de bacalao noruego por lo que somos de vital importancia para este negocio.

Cuando solo nos quedaba ver el barrio antiguo de la ciudad situado en otra de las islas, empezó a llover cosa que nos hizo cambiar los planes y volver corriendo a la furgo. Decidimos ir a ver este barrio motorizados para no irnos sin ver quizás la zona más bonita y tranquila del lugar. Como siempre en estas ciudades, la zona antigua consta de un montón de pequeñas casas de madera de diferentes colores siempre bonitas y agradables de ver.

Tal y como ya hemos comentado anteriormente creemos que este recorrido es totalmente prescindible, Molde y Kristiansund no valen nada, el coste del ferry para llegar a Molde (113 Kr la furgo y 39 Kr por adulto) y los túneles submarinos de entrada (87 Kr la furgo y 35 Kr por adulto) y salida (75 Kr la furgo y 26 por adulto) de Kristiansund ascienden a 375 Kr (unos 50€) cosa que nos parece excesiva. Lo más bonito de todo el recorrido a sido el pueblecito de Bud y la iglesia de Kvernes, aunque también puedes encontrar algún pueblo y alguna iglesia parecida en otros puntos del país. Sabiendo de antemano lo que nos íbamos a encontrar no hubiéramos hecho esta parte del recorrido.

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