martes, 9 de agosto de 2011

NORUEGA - BERGEN

Llegamos a Bergen, conocida como la ciudad de la lluvía, que afortunados hemos sido de pillar los pocos días de sol!! Una broma común que se cuenta en la ciudad es la de un turista que le pregunta a un niño si algún día no llueve en Bergen, y el niño le responde: "No lo sé, solo tengo 12 años"!

Nos instalamos en un barrio residencial de las afueras de la ciudad, donde aprovechando el solete pasamos un par de días escalando por la zona. Justo teníamos unas paredes a 2 minutos del parking donde teníamos la furgo. Un sitio tranquilo cerca del mar donde cada noche dormimos acompañados de otras autocaravanas y donde se puede dejar la furgo perfectamente e ir en bici (20 minutos) a ver la ciudad. (ver donde dormimos).


Al tercer día por la mañana cogimos los chiringos bicicleteros y la familia al completo nos fuimos al centro. Empezamos el paseo por uno de los símbolos de la ciudad, el Bryggen, un conjunto de casas de madera de colores que en el siglo XIV alojaban a los mercaderes del bacalao. La zona a sufrido varios incendios y hoy en día la cuarta parte de los edificios datan de después de el incendio de 1702. Hay que decir que actualmente todas las casas son tiendas o restaurantes y no queda ni rastro de los del bacalao! Aun así la imagen de todas las casas alineadas es bonita pero lo más curioso es pasear por la parte trasera de estos edificios desde donde se pueden apreciar todas las estructuras de madera, los pasillos interiores entre edificios y las fachadas posteriores, eso si, todo lleno de tiendas de souvenirs!



Un poco más adelante entre masas de turistas, aparece el famoso mercado del pescado, un lugar hecho para el guiri, donde hay muchos puestos de pescado, lógicamente, y algunos de verdura y fruta. En los puestos de pescado, además de poder comprar salmón, ballena, gambas, mejillones ... para llevártelos a casa, puedes elegir el pescado o marisco que quieras, ellos te lo cocinan y te lo sirven en las mesas que ya tienen dispuestas para tal menester.






Solo llegar al mercado empezamos a oir español por todos lados, la mayoría de dependientes son españoles, y a la que te ven venir ya te cazan y te dan a probar algunos de sus productos con el objetivo de que compres, pero al vernos a nosotros, solo nos dieron a probar y no nos dijeron ni el precio! Así conocimos casi en cada parada a más de un español, entre ellos muchísimos catalanes, quienes nos contaron que a los jefes noruegos les gusta contratarlos pues a este mercado llegan muchos clientes catalanes que se dejan bastante dinero y quieren que se les atienda en su lengua, claro que si! Así que muy majos ellos nos dieron aprobar salmón salvaje (buenísimo!), salmón ahumado y ballena y tras hablar un rato con cada paisano que nos íbamos encontrando dejamos el mercado para seguir nuestro paseo.

Seguimos por una de las calles principales y comerciales, repletas de tiendas y de gente, donde nos encontramos una ofrenda floral por las victimas del atentado ocurrido hace pocos días. Hay que decir que posteriormente al atentado puedes encontrar ofrendas de flores en casi cada pueblo. En fin, decidimos salir del meollo para parar a comer nuestro tupper (somos unos chicos preparados y ahorradores) en el parque del centro de la ciudad.
Ya con el estomago lleno nos fuimos a ver  Johanneskirke, una grande y bonita iglesia en la zona universitaria y de museos, con toda la fachada de color rojo. Muy curiosa!

Seguimos nuestro paseo hacía el barrio de Nordnes y en la parte sur este encontramos una de las zonas que más nos gustó de la ciudad y donde vimos a pocos turistas, se trata de un conjunto de calles con bonitas casas de madera de diferentes colores, con las calles empedradas y donde puedes tener tranquilidad dentro de la bulliciosa Bergen. Nos recordó bastante al barrio viejo de Stavanger pero con mucho más colorido!

Continuamos hasta la punta de este barrio que finaliza en el Aquarium y de camino nos encontramos con esta curiosa playa urbana! Como son estos noruegos!



Ya era tarde y emprendimos nuestro tranquilo regreso , parando a merendar en la zona norte de este barrio y a tomar un poco el solete, hay que decir que esta zona norte es quizás de los más feo de toda la ciudad, lleno de grandes edificios de apartamentos, supermercados y poco más. Seguimos nuestra ruta pasando por la zona de la catedral y las calles colindantes y finalmente tras pasar por el barrio de Sandviken donde también puedes encontrar pequeñas casas de madera, con tranquilas calles, llegamos a la Bergenhus donde teníamos las bicis aparcadas.

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